
La ley para la supresión de publicidad en la televisión estatal ya se ha puesto en marcha tras su tramitación en la Comisión Constitucional del Congreso de los Diputados. En ella se recogen todas y cada una de las pretensiones de las cadenas privadas a las que el Gobierno, en su afán de ganarse a todos estos ha aliado, ha accedido sin ningún reparo.
Finalmente, será en el 2010 cuando la televisión pública estatal deje de ingresar dinero en concepto de publicidad, aunque seguramente notaremos este efecto con el inicio de la nueva temporada, y es que el Gobierno se ha dado tanta prisa en la tramitación de esta ley que ha pillado a todo el mundo desprevenido. No es normal que de un día para otro se intente cambiar el modelo de financiación de la televisión pública sólo por las presiones de UTECA, y es que este cambio es un cambio gigante que va más allá de adaptar a la televisión pública en una semana.
Así, gracias a la magnífica labor del ejecutivo de Zapatero, tendremos que pagar todos y cada uno de los ciudadanos españoles la Champions League, una competición comprada en virtud del anterior modelo y que, con esta ley, tendremos que sufragar los españoles cuando la podríamos ver en cualquier otra cadena sin gastarnos ni un euro.
Pero esta nueva ley sobre la televisión pública va más allá de una supresión de la publicidad, ya que ni cortos ni perezosos TVE tendrá un acceso limitado al estreno de películas extranjeras así como a los derechos deportivos, todo un pastel que a partir de ahora se comerán las cadenas privadas, hartas de ver como La1 se ha convertido en la cadena líder en los últimos meses.
Al final, la dirección liderada por Luis Fernández tendrá que hacer frente a una televisión pública limitada en contenidos y presupuesto, que será aún más inestable que hasta el momento, ya que dependerá de cuándo las cadenas privadas o las telecos quieran pagar, además de una televisión en la que se tendrán que producir numerosas horas más sin un euro más de presupuesto.
En fin, viendo este panorama no me asustaría mucho al predecir que, tristemente, UTECA ha conseguido su gran objetivo: convertir a la televisión pública en una televisión residual abocada al fracaso y sin ninguna gran pretensión, una gran lástima después de haber conseguido un modelo como el actual, que había devuelto a la corporación a una de sus mejores épocas.
Vía | FórmulaTv
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