La TDT supone un salto cualitativo de cualidad y de posibilidades. Nos abrimos hacia un nuevo mundo en televisión que nos posibilita mayor calidad de imagen, servicios interactivos, subtítulos, una guía de programación o sonido 5.1 entre muchas otras funciones. Sin embargo, todo este abanico de posibilidades no se está llevando a la práctica debido a la incompetencia de diversas autoridades, incapaces de impulsar la TDT por completo y no es fases.
Esto ha conseguido, por ejemplo, que nos encontremos ahora inmersos, en mitad del proceso del apagón analógico o encendido digital, como quieren llamarlo otros, en la aparición de una televisión digital terrestre de pago que acaba de nacer entre un gran revuelo y solamente a fin de satisfacer las necesidades de un pequeño grupo empresarial.
Con todo ello lo único que se ha conseguido es que e espectador cada día se lie más y más y no sepa qué tiene qué hacer para ver tal o cual canal. Que cada día cambie el sistema de recepción de la nueva tecnología posibilita que el espectador de encuentre inmerso en un proceso en el que no tiene ni la más remota idea de cómo verlo todo sin ningún tipo de barrera.
Así, uno de los grandes problemas que no se nos plantan, aunque nos parezca bastante tonto, es sencillamente la instalación del decodificador. Tan sólo conectar un cable euroconector y enchufar a la corriente el aparato decodificador, además de la consiguiente programación de los canales, constituye todo un gran problema difícil de solucionar para muchos ciudadanos que, entonces, solo pueden despotricar de la TDT.
Se trata, por tanto, de una caótica solución de la que algún día, no sé si está muy cerca o lejos, saldremos.
Compártelo!