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Hoy, o estrictamente ayer, se emitió el último episodio de la segunda temporada de Águila Roja, la cual se emite en la cadena pública desde enero con un rotundo éxito de audiencia, por lo que la emisión de una tercera temporada ya firmada es una obviedad.

Sin embargo, no estoy aquí para hablar sobre el futuro de la serie, al menos en estos aspectos más “superficiales”, es decir, en esta serie de cosas que no se adentra en la propia trama de la serie, que es lo que realmente le interesa a todos aquellos que semana a semana han seguido este rotundo éxito, convertido en una de las series de ficción más vistas en nuestro país en la última década.

En cuanto a lo que ha sido este desenlace de temporada, mi impresión general ha sido el de no poseer una gran fuerza. Así, ¡Cuidado con los spoilers!, que se haya descubierto que Irene es hermana de El Comisario y de Gonzalo de Montalvo no nos ha sorprendido a muchos, ya que era algo evidente, al igual que muchos de los actores no morirían este capítulo. Para ser exacto, y a pesar de las continuas ocasiones que tuvieron a lo largo del episodio para hacerlo, ningún personaje nos abandonó.

De esta forma, a pesar de que nos encontramos con tramas bastante potentes en este capítulo, yo me esperaba algo más para tratarse de un final de temporada. Eso sí, la escena de la batalla con el frente portugués, con estilo matrix incluido, yo creo que es inmejorable. Una de las mejores escenas del episodio junto a la emotiva canción que los soldados españoles cantan antes de su fusilamiento.

Fuera de ahí, yo realmente no he encontrado una escena o una secuencia memorable, con gran tensión o que me mantuviera en vilo, aunque también puede ser que yo hoy no haya “vivido” mucho el capítulo.

En definitiva, podría decir que me esperaba algo más, aunque la tercera temporada de la que ya tenemos un avance, sin duda, promete.



El pasado jueves volvió a las pantallas de la televisión pública la serie más exitosa de la ficción nacional, Águila Roja, una serie de aventuras, trepidante, y que ha logrado un respaldo increíble por parte del público, y es que hoy en día lograr un impresionante 27% de share y 6 millones de personas, que se dice pronto, está al alcance de un grupo muy selecto de productos.

Águila Roja sabe combinar a la perfección todos los elementos que la televisión pone al alcance de su mano para lograr un producto único, quizás no de enorme calidad en tanto no es una serie cuidada al milímetro, pero sí de inigualable calidad en cuanto fabricar un producto televisivo.

No nos encontramos ante una serie que narre una época ni tenga intención de hacerlo, nunca ha perseguido tal fin, y quien la critique por ello es que no entiende la serie. Tampoco nos encontramos con una serie chabacana por, por ejemplo, el personaje de Saturn que hace un papel sencillamente majestuoso, que nadie entiende al principio pero que al final te acaba conquistando. El gracioso del Siglo de oro encarnado en un personaje de una serie de televisión lo define a la perfección. Por último, tampoco nos encontramos ante un argumento rígido, sino que estamos ante un guión flexible, y he ahí otro de los grandes puntos que tiene la serie a su favor. Unas escenas de lucha a lo matrix, o un fraile que vuela por los aires deja al espectador con una cara estupefacta y una ligera sonrisa, pero siempre con una sensación de estar pasándoselo fenomenal.

Así, me sobran adjetivos para calificar a una serie que, para alegría de todo el público, tiene una tercera temporada asegurada, y es que en vista de los excelentes resultados de su primera tanda de capítulos, televisión española no se pensó dos veces renovar por dos temporadas la serie.

Así, sólo nos queda deleitarnos con esta segunda tanda y ver qué historias podremos ver en esa tercera temporada que, esperemos no sea la última de la serie, y no digo esto por la audiencia que pueda cosechar, sino por el gran presupuesto que ahora corre a cargo de otros factores que no son publicitarios y que seguramente no hacen rentable tanta inversión. Aunque esperemos que en TVE sigan confiando en el producto a pesar de su alto coste.



Espléndido es el único adjetivo que puede calificar al estreno de la segunda temporada de Águila Roja que, se ha superado a sí mismo pese a lo difícil que resulta esto. Así, casi todos los fallos que vimos en la primera temporada se borraron en el estreno de esta segunda tanda de capítulos que, sin dudas, promete dar mucho de sí.

Jose Ángel Egido

Una de las grandes novedades de esta temporada es la aparición de un nuevo personaje que, como muchos otros, resulta inigualable y perfecto. El Cardenal Mendoza llega a ésta segunda temporada desde el primer capítulo y con un gran protagonismo, tanto que incluso en este primer capítulo su acción, por muy corta que fuera, fue la más interesante sin dudas.

José Ángel Ejido interpreta a este cardenal que, a decir verdad, nunca me lo hubiese imaginado con el papel que ha tenido. Es decir, pese a saber que  sería despótico y querría el poder, no creía que el personaje pudiese estar tan bien construido y, mucho menos, que adquiriese tal peso en la serie.

Además de él, otros dos nuevos personajes han llegado a la serie, aunque en último caso, éste aparecerá en el próximo capítulo que, al igual que el primero, promete una trama y acción trepidantes.

La audiencia, como no, no pudo fallar ante la vuelta y el verdadero examen de la serie, y es que en muchas ocasiones productos de gran éxito en su primera temporada bajaron notablemente en la segunda. Esto no ha ocurrido con Águila Roja, pese a encontrarse a su frente con un Gran Hermano que expulsaba a Arturo, la gala más esperada de la edición.

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