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Llega un año nuevo y con él, como ya es tradición, una nueva edición de Eurovisión, que cada año se celebra en la ciudad ganadora de la anterior edición y en el mes de año. No obstante, respecto al festival parece que en esta ocasión nos encontraremos con bastantes novedades.

En primer lugar, el proceso de selección no parece que vaya a ser el mismo que en años anteriores. Así, TVE ha dejado de lado a MySpace y lo organizará todo por su web, aunque no sabemos si el público votará por aquí también ya que las fechas que corren este año para la selección son bastante más tardías que las de ediciones anteriores.

No obstante, y quizás algunos me maten por decir esto, que la canción que nos representara fuera elegida por un jurado podría ser la mejor opción, siempre qué ese jurado supiese de lo que habla y de qué festival estamos hablando. Es decir, no me vale un jurado que envíe una canción muy loable pero destinada a quedar en el último puesto.

En cuanto a los candidatos, yo aún no he oído casi ninguna candidatura, pero parece claro que, por el momento, el nivel no es muy alto y no es muy alto no tanto por los artistas como por las canciones que se presentan, nada comerciales o vendibles en un festival como este, para lo que, aunque esto no hace falta ni mencionarlo, no hace falta que sea una de esas desfasadas “canciones eurovisivas”.

En esta edición parece que una buena parte de las candidaturas vendrán de la mano de los triunfitos, que se han decidido presentar en masa a ver si por fin consiguen algo. Algo que ya intentó el año pasado Soraya con muy poca suerte que, pese a su achaque a las maniobras de TVE, la verdad es que poseía en ningún momento una canción para lograr un buen puesto, si bien es cierto que el penúltimo tampoco.

Imagen | manioticos.es



Desde hace semanas se venía especulando con la posibilidad de que la polifacética colaboradora de “Sálvame”, Karmele Marchante, se presentara a el festival eurovisivo de la mano de Telecinco y emulando el fenómeno Chiquilicuatre.

u5m4imtmmmwoz5rwmurh Finalmente, lo que empezó como una broma surgida dentro del propio programa, como ya pasase con las campanadas de Belén Esteban y Jorge Javier Vázquez, se ha acabado por convertirse en realidad, en una nueva gran jugada de la cadena de Vasile.

Así, el programa de las tardes de Telecinco ya tiene de qué hablar para el resto del año, puesto que la colaboradora va dispuesta a alcanzar el estrellato internacional y ya ha comenzado su ronda de actuaciones presentando tres canciones para que sea el público quien decida con cuál de estas irá dispuesta a conquistar Noruega.

Sin embargo, pocas similitudes guarda este caso con el vivido hace dos años, ya que ni la estrategia de Telecinco tiene ninguna gracia, ni la actuación de la colaboradora cuenta con un mínimo de humor.

Comprobando esto, parece obvio que a la televisión pública ya no le interesa nada volverse a sumergirse en la elección de un nuevo controvertido representante español. Así que lo más probable es que, como muchos deseamos, el proceso de selección de la cadena pública deje en la cuneta al programa de Jorge Javier.

Eso sí, esto le vendrá a Telecinco aún mejor, ya que le supondrá tener un tema que exprimir al cien por cien durante unas cuantas semanas.